Rally Mundial de Argentina 2003 - Polvo, piedras y revancha: la historia del Rally Argentina y Groholm
YPF Rally Argentina 2003 fue mucho más que la quinta fecha del Mundial: fue la revancha personal de Marcus Grönholm después de la descalificación del año anterior, la confirmación de un Carlos Sainz inagotable y un examen brutal para la fiabilidad de los World Rally Cars sobre los caminos serranos de Córdoba.
Un contexto de presión máxima
La edición 2003 se disputó del 8 al 11 de mayo, nuevamente con epicentro en Villa Carlos Paz y los clásicos tramos de las sierras cordobesas, sobre tierra y ripio con secciones muy rápidas, saltos y vados que históricamente castigan a la mecánica. Era la quinta cita de un campeonato muy equilibrado, en el que Richard Burns llegaba como líder de pilotos y Peugeot dominaba el certamen de constructores.
Las expectativas se repartían entre varios nombres propios:
Marcus Grönholm, vigente bicampeón, buscaba reivindicarse en un rally donde había ganado en 2002 pero perdió la victoria por descalificación técnica.
Carlos Sainz, con el Citroën Xsara WRC, estaba firmando una temporada sólida y veía en Argentina una oportunidad para acercarse a la punta del campeonato.
Richard Burns, ahora en Peugeot, priorizaba la regularidad: no necesitaba arriesgar de más, porque sus puntos acumulados sostenían el liderato general.
Ford confiaba en la velocidad del nuevo Focus RS WRC ’03 con Markko Märtin como punta de lanza, después de mostrar gran ritmo en pruebas anteriores.
Subaru, con Petter Solberg, buscaba un resultado fuerte tras un inicio de año irregular.​​
El marco era el habitual de Argentina: multitudes en las rutas, clima otoñal cambiante y una organización obligada a lidiar con la dureza natural de los tramos y el desgaste para autos y neumáticos.
Jueves: el prólogo bajo los reflectores
El rally arrancó, como era tradición en esa época, con el súper especial nocturno en el Complejo Pro-Racing, un trazado artificial de poco más de 3 kilómetros donde los autos competían en paralelo, pensado para el espectáculo televisivo y el público de Córdoba capital.​​
Marcus Grönholm se adueñó del primer tramo, SS1 “Complejo Pro-Racing (Lane A)”, marcando 2:09.7 con el Peugeot 206 WRC y tomando la punta simbólica del rally. Richard Burns respondió inmediatamente ganando la SS2 en el otro carril, con 2:09.4, pero el liderato general siguió en manos del finlandés gracias a la suma de tiempos. Entre ambos dejaron claro que Peugeot se sentía cómodo desde el arranque.​
Más allá de la posición en la general, el súper especial cumplía una función psicológica: quien marcaba el mejor tiempo se llevaba un impulso anímico y enviaba un mensaje al resto. Grönholm, dolido por el recuerdo de 2002, empezó el rally con esa intención de imponer autoridad desde el primer kilómetro cronometrado.
Viernes: el desgaste brutal de la primera etapa
El verdadero Rally Argentina comenzó el viernes con una maratón de tramos en la zona de Sierras Chicas y rutas como El Reposo, Cañada de Río Pinto o La Cumbre–Agua de Oro, combinando sectores veloces y técnicos, cambios de ritmo constantes y superficies irregulares.
El dominio inicial de Grönholm
Grönholm tomó la iniciativa desde la SS3 “El Reposo — Los Sauces 1”, que ganó con el 206 WRC en 5:44.9, consolidando su liderazgo. Repitió triunfo en la SS4 “Cañada de Río Pinto — Villa Albertina 1” con 7:43.4, marcando un ritmo que empezaba a filtrar a quienes podían seguir su cadencia y quienes debían asumir un paso más defensivo.​
Sin embargo, la jornada no fue un monólogo. Tommi Mäkinen (Subaru Impreza S9 WRC) se impuso en la SS5 “Villa Albertina — Ischilín 1”, demostrando que Subaru tenía velocidad puntual, antes de que Carlos Sainz entrara en escena.​
El avance de Sainz y la consistencia de Citroën
Sainz ganó la SS6 “Museo Fader — Ongamira 1” y la SS7 “La Falda — Villa Giardino 1”, ambas con el Citroën Xsara WRC, recortando tiempo y posicionándose como la principal amenaza a la ventaja de Grönholm. El español sostenía un ritmo muy sólido, apoyado en la eficiencia del Xsara en tramos técnicos y en su experiencia para gestionar rallies largos.​
La SS8 “La Cumbre — Agua de Oro 1” quedó en manos de Harri Rovanperä, otro Peugeot 206 WRC, lo que reforzaba la impresión de que la marca francesa tenía un paquete muy competitivo para las pistas argentinas. Pero el punto de inflexión del día llegó en la SS9 “Ascochinga — La Cumbre 1”, el tramo más largo de la etapa con 28,83 km.​
Sainz se adjudicó esa especial con 19:07.4 y, gracias a esa sección larga, tomó el liderato general del rally, capitalizando su constancia y los pequeños altibajos de sus rivales. A partir de ahí, el español pasó de perseguidor a referencia del resto de la clasificación.
Tensión hasta el cierre del día
La tarde se completó con la repetición de algunos tramos. Markko Märtin se hizo con la SS10 “El Reposo — Los Sauces 2” y la SS13 “Museo Fader — Ongamira 2” al volante del Ford Focus RS WRC ’03, confirmando la buena velocidad del auto de Ford en condiciones de agarre cambiante. Grönholm respondió ganando la SS11 y SS12, asegurando que Peugeot se mantuviera siempre en la pelea directa.​
Al final de la primera etapa, Sainz cerró el día al frente de la clasificación general, con Grönholm y el resto de los favoritos en un rango de tiempo todavía recuperable, pero con la sensación de que el rally sería un juego de resistencia mecánica tanto como de velocidad pura.
Sábado: clima, cancelaciones y una general que se aprieta
La segunda etapa, el sábado, demostró por qué el Rally Argentina es considerado uno de los más duros del Mundial: el estado de los caminos y la meteorología obligaron a los organizadores a tomar decisiones difíciles.
Tramos cancelados y tiempos nominales
La SS14 “Capilla del Monte — San Marcos Sierra 1” fue cancelada, figura directamente como “Stage cancelled” en los registros oficiales, lo que alteró la planificación de equipos y pilotos. La SS15, “San Marcos Sierra — Charbonier 1”, no se disputó de forma convencional y se asignaron tiempos nominales, una solución utilizada cuando las condiciones impiden competir con normalidad pero hace falta mantener el esquema general del rally.​
Esas circunstancias reforzaron la importancia de no haber cometido errores en la etapa del viernes. Sainz, que había llegado a la punta antes de las anomalías del sábado, se benefició de partir con cierta ventaja en un día impredecible.
El intercambio de golpes entre Sainz y Grönholm
Cuando las especiales se disputaron con normalidad, volvió el duelo directo. Sainz ganó la SS16 “San Marcos Sierra — Cuchi Corral 1” con 13:13.6, sosteniendo el liderato y demostrando su habilidad para administrar la ventaja sin renunciar al ataque cuando la carretera lo permitía.​
Grönholm respondió en las SS17 “Cosquín — Villa Allende” y SS18 “Carlos Paz — Cabalango”, dos tramos donde el 206 WRC se mostró especialmente eficaz y el finlandés exprimió la tracción y la potencia en zonas rápidas. La tendencia empezaba a inclinarse a su favor en términos de ritmo puro, aunque Sainz todavía conservaba una posición fuerte en la general.​
Markko Märtin, por su parte, siguió firmando tiempos destacados, ganando la SS19 “Tanti — Cosquín” y apareciendo como nuevo líder de tramo en la SS20 “Capilla del Monte — San Marcos Sierra 2”, antes de que la suma de esfuerzos, condiciones y la dureza del rally empezaran a cobrar factura.
El sábado se cerró con una sensación de máxima tensión: la brecha entre los primeros no era insalvable y la combinación de fiabilidad, desgaste y nervios dejaba el resultado final completamente abierto de cara al último día.
Domingo: la remontada y la consagración de Grönholm
La jornada final, el domingo, se planteó como un duelo directo por la victoria entre Sainz y Grönholm, con otros protagonistas atentos a cualquier error para capitalizarlo en el podio.
El ataque definitivo
Grönholm lanzó su ofensiva desde la SS21 “Capilla del Monte — San Marcos Sierra 3”, que ganó con 16:49.2, recortando tiempo clave sobre Sainz y marcando un cambio en la inercia de la prueba. El finlandés encontró el equilibrio ideal entre agresividad y control en unos tramos que ya estaban profundamente marcados por las huellas de los días anteriores.​
Sainz se defendió ganando la SS22 “San Marcos Sierra — Cuchi Corral 2” en 13:04.6, pero el colchón que había construido no resultó suficiente ante la continuidad del ataque de Peugeot. La definición se encaminaba hacia los últimos tres tramos.​
Grönholm se impuso en las SS23 “La Falda — Villa Giardino 2” y SS24 “La Cumbre — Agua de Oro 2”, en esta última con un registro de 18:23.6. Esas dos especiales consolidaron su ventaja, mientras Sainz veía cómo el rally pasaba progresivamente de estar en sus manos a depender de un error ajeno o de un golpe de suerte que nunca llegó.
En el cierre, SS25 “Ascochinga — La Cumbre 2”, el tramo largo final de 28,83 km, Sainz volvió a marcar el mejor tiempo con el Xsara, firmando 18:36.5, pero ya no alcanzaba para revertir el resultado global. La victoria quedaba definitivamente en manos del finlandés.​
El resultado final y la revancha
La clasificación general confirmó la remontada: Marcus Grönholm ganó el Rally Argentina 2003 con el Peugeot 206 WRC, sumando así su 15ª victoria en el Campeonato Mundial y su tercera del año. Carlos Sainz terminó segundo con el Citroën Xsara WRC, logrando el que sería su 86º podio mundialista, una cifra récord que hablaba de su vigencia competitiva.
Richard Burns completó el podio con el otro Peugeot 206 WRC, sumando puntos vitales para seguir al frente del campeonato de pilotos y apuntalando, junto a Grönholm, el liderazgo de Peugeot en el certamen de constructores. La combinación de la victoria de Grönholm y el tercer puesto de Burns consolidó a la escuadra francesa como referencia del año.
Un campeonato al rojo vivo
Tras Argentina, la clasificación del Mundial quedó muy ajustada. Richard Burns se marchó de Córdoba manteniendo el liderato con 32 puntos, apenas dos por delante de Grönholm, que se acercó peligrosamente con 30. Sainz escaló hasta la tercera posición del campeonato con 24 puntos, reforzando la relevancia de su segundo puesto en Argentina.
En el apartado de constructores, Peugeot lideraba con 65 puntos, seguida por Citroën con 52, Ford con 29 y Subaru con 27. El resultado argentino fue especialmente valioso para Peugeot: además de la victoria, el doble podio les dio un margen importante en una temporada que se preveía larga y disputada.​
Para Grönholm, el triunfo tuvo un valor simbólico: después de haber perdido la victoria en 2002 por una descalificación técnica, ganar en 2003 fue una forma de “poner las cosas en su sitio”, tal como subrayaron varios medios al destacar que el finlandés “dejó atrás la pesadilla del año anterior” al conquistar la edición 2003.
La huella del Rally Argentina 2003
Argentina 2003 quedó en la memoria como un rally duro, de desgaste, en el que los caminos castigaron coches y pilotos, y donde la gestión de la mecánica fue tan importante como la velocidad pura. Hubo tramos cancelados, especiales con tiempos nominales y un piso que se fue rompiendo con el paso de los autos, obligando a cambiar líneas y a improvisar sobre la marcha.
En lo deportivo, la edición consolidó varias ideas:
Grönholm era capaz de responder a la presión y convertir un escenario adverso en territorio de revancha y conquista.
Sainz seguía siendo un rival fiable, capaz de liderar rallies larguísimos en terrenos complicados y mantener opciones de título en una generación nueva de autos y contrincantes.
Burns encarnaba el valor de la regularidad, sumando podios decisivos para sostenerse al frente del campeonato, incluso sin ser siempre el más rápido del fin de semana.
Para el Mundial, Argentina 2003 fue una pieza clave de un año que terminaría siendo recordado por su enorme equilibrio y por la lucha cerrada entre marcas y pilotos. Para el público argentino, fue otra demostración de por qué el país se ganó un lugar fijo en el calendario: espacios naturales espectaculares, pasión masiva en las cunetas y un escenario deportivo donde las grandes figuras del WRC rara vez se podían permitir un error.
La imagen final de Grönholm celebrando en Córdoba, tras más de tres horas y cuarenta minutos de pelea contra el cronómetro y los caminos, cerró el círculo abierto un año antes. No sólo ganó un rally: recuperó una victoria que, en su cabeza, llevaba doce meses pendiente.

German H. Grosso

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