Rally Master nacional 2003 - La gloria por un suspiro en el circuito Jorge Recalde
Villa Carlos Paz vibró con la intensidad de un duelo de titanes durante el Rally Master 2003, un evento cargado de premios millonarios y pasión serrana que coronó al cordobés Claudio Menzi como héroe local en el Complejo Pro Racing Group.
El escenario de la batalla: Complejo Pro Racing en pleno verano
En el corazón de las sierras cordobesas, el circuito Jorge Recalde del Complejo Pro Racing Group se transformó en el epicentro del automovilismo argentino a fines de diciembre de 2003. Este trazado, homenaje al legendario "Cóndor de Traslasierra" Jorge Recalde, ya había probado su exigencia meses antes como superespecial del Rally de Argentina del WRC, pero ahora acogía un certamen nacional de alto voltaje: el Rally Master, con un pozo de premios de 10.000 dólares que atraía a los mejores talentos de la región.
El formato, inspirado en desafíos de campeones como los de Canarias, reunía a unos 50 pilotos sudamericanos y argentinos en un fin de semana electrizante del 10 al 12 de diciembre. Los Mitsubishi Lancer Evo VI rugían en las curvas cerradas y rectas rápidas del circuito, donde cada vuelta rápida podía definir destinos.
El duelo épico de la Clase 4: Menzi contra Domínguez
La Clase 4 del Grupo N fue el plato fuerte, un mano a mano que encapsuló la esencia del rally: riesgo, precisión y un final al límite. Claudio Menzi, el cordobés al mando de un Mitsubishi Lancer Evo VI, superó por la mínima al paraguayo Diego Domínguez, también en Evo VI, quien había marcado la vuelta más rápida del día con un impresionante 2m23s8/10.
Menzi cruzó la bandera a cuadros con una ventaja de apenas un segundo, sellando una victoria que desató la euforia en las tribunas. "Tamaña alegría de Menzi llegó por una victoria ajustadísima", relató la crónica de la época, destacando cómo el local batió al invitado guaraní en la definición final.
Protagonistas y ecos de la temporada
Domínguez, pese a la derrota, dejó su sello de velocidad pura, mientras Menzi sumaba un laurel que resonaba en el contexto de una temporada 2003 marcada por el dominio mundialista en mayo –donde el complejo había visto a Grönholm triunfar en el WRC– y ahora un cierre nacional explosivo.
En otras clases, como la A-7, Aldo se impuso, completando un podio variopinto que mezclaba locales y visitantes. El evento no solo repartió dólares, sino que consolidó al Pro Racing como meca del rally cordobés, un puente entre lo regional y lo internacional.
Este Rally Master 2003, con su intensidad de tres días, recordó que en el mundo del rally, la gloria se mide en décimas y la historia, en instantes eternos.
German H. Grosso