Rally Mundial de Argentina 2002 - ¡El Rally de los tres fantasmas: la locura del WRC!
Contexto explosivo: Córdoba como escenario de una carrera irrepetible
El Rally de Argentina 2002 quedó grabado como una de las fechas más dramáticas de la historia del Campeonato Mundial de Rally. Disputado del 17 al 19 de mayo alrededor de Villa Carlos Paz, fue la sexta ronda del WRC 2002 y terminó con una rareza casi imposible de repetir: tres pilotos distintos fueron “ganadores” en menos de dos días. El vencedor oficial fue Carlos Sainz, pero antes también celebraron Marcus Grönholm y Richard Burns.
El rally se disputó en un contexto argentino difícil, con fuerte inestabilidad económica y social. Crónicas y archivos de la época también registran incidentes de seguridad durante los reconocimientos, incluyendo un robo a miembros de Mitsubishi Ralliart. Ese clima tenso contrastaba con el espectáculo deportivo: el público argentino volvió a llenar los caminos serranos para ver a los mejores del mundo sobre grava, polvo, niebla y zonas rapidísimas.
En la previa, Peugeot llegaba como referencia. Grönholm era líder del campeonato y el Peugeot 206 WRC se mostraba muy fuerte en grava. Ford y Subaru, sin embargo, tenían argumentos de sobra para discutirle la victoria en Argentina, una prueba famosa por castigar tanto a los autos como a los pilotos.
Un rally duro de verdad: 68 autos, 22 tramos y una especial cancelada
La edición 2002 reunió 68 tripulaciones y contemplaba 22 tramos cronometrados sobre grava, con una distancia prevista de 381,45 km de especiales dentro de un recorrido total de 1427,39 km. La SS1 fue cancelada, y eso dejó la distancia realmente disputada en 358,43 km cronometrados.
Desde el papel ya era un desafío enorme. Argentina combinaba sectores técnicos, zonas rápidas, cambios de adherencia y tramos donde la visibilidad podía volverse crítica por la niebla o el polvo en suspensión. Ese cóctel fue exactamente lo que se vio en carrera: velocidad pura, pero también supervivencia.
Día 1: Grönholm impone su ley y se escapa
El viernes arrancó con la cancelación de la SS1, pero cuando se abrió el cronómetro, Marcus Grönholm salió decidido a marcar territorio. Ganó SS2, SS3, SS4, SS7 y SS8, con tiempos que reflejan el nivel de dominio que mostró en esa primera jornada: 15:38.7 en SS2, 13:20.9 en SS3, 2:10.5 en SS4, 6:36.7 en SS7 y 20:38.9 en SS8.
También hubo reparto de golpes entre los perseguidores. Tommi Mäkinen ganó la SS5, Richard Burns se llevó la SS6 y Freddy Loix firmó el mejor tiempo en la SS9.
El dato clave del viernes fue la diferencia: Grönholm cerró la primera fracción con un colchón cercano al minuto sobre sus perseguidores, una ventaja enorme para un rally de este nivel. Esa renta inicial iba a ser fundamental para entender el drama del sábado. Además, el día ya dejaba bajas importantes, como el abandono de François Delecour por accidente.
Día 2: Mäkinen remonta, Peugeot sufre y todo queda al rojo vivo
El sábado cambió por completo el tono del rally. Si el viernes había sido una demostración de fuerza de Grönholm, el segundo día fue una persecución feroz, con Mäkinen como gran protagonista.
La jornada arrancó con victoria de Burns en la SS10, pero luego Subaru pasó al ataque. Mäkinen ganó SS11, SS12, SS15 y SS17, y su remontada fue tan fuerte que llegó a ponerse líder de manera momentánea. En paralelo, Grönholm sufrió problemas hidráulicos que le hicieron perder tiempo valioso y pusieron en riesgo una ventaja que parecía cómoda.
Ford también se metió en la pelea parcial: Colin McRae ganó SS14 y SS16, manteniendo presión con su estilo agresivo y espectacular. Y mientras los de adelante se intercambiaban el mando, Carlos Sainz seguía haciendo una carrera de enorme inteligencia, sin scratchs, pero sin errores.
El cierre del sábado fue de película. En la SS18, Grönholm y Burns empataron el mejor tiempo con 18:39.2, y la general quedó comprimida de forma extrema. Según las crónicas de la época, Grönholm inició el último día apenas 0,5 segundos detrás de Mäkinen, es decir, prácticamente empatados en términos reales de rally.
Además, el desgaste seguía pegando: Harri Rovanperä (Peugeot) abandonó por motor y Freddy Loix quedó fuera por problemas eléctricos.
Domingo de locura: el vuelco de Mäkinen y el dominio final de Grönholm
El domingo amaneció con una lucha finlandesa mano a mano entre Mäkinen y Grönholm, separados por nada. Y el momento decisivo llegó en la zona de Traslasierra.
Mäkinen venía atacando fuerte cuando sufrió un accidente muy violento en la penúltima especial (SS21). Las crónicas posteriores describen un vuelco espectacular que lo dejó fuera de carrera, aunque afortunadamente sin lesiones de gravedad. Fue uno de los impactos visuales más recordados de aquella edición.
Con Mäkinen afuera, Grönholm remató el rally sobre el terreno. Ganó las especiales finales decisivas, incluidas SS19, SS20 y SS21, y cruzó la meta como ganador en ruta, por delante de Burns y con Sainz detrás, en una posición expectante pero todavía lejos del primer puesto. Deportivamente, parecía una victoria indiscutible del finlandés.
El escándalo del parc fermé: la descalificación de Grönholm
Pero mientras Grönholm cerraba el rally en la ruta, los comisarios ya estaban revisando un incidente ocurrido por la mañana. El Peugeot 206 WRC de Grönholm había tenido problemas para arrancar fuera del parc fermé y, según los oficiales, recibió asistencia no permitida (en forma de indicaciones de mecánicos dentro de la zona restringida de 1 km). Un oficial presenció la escena y ese fue el origen de la sanción.
La exclusión fue inmediata y brutal: Grönholm quedaba descalificado tras haber sido el más rápido del fin de semana. Peugeot aceptó la decisión y no apeló. La frustración del finlandés fue evidente: había ganado en los caminos, pero perdía en los despachos.
Con esa sanción, el triunfo pasaba a manos de Richard Burns, que celebró como ganador junto a Robert Reid.
El golpe final del lunes: Burns también queda fuera
La historia, sin embargo, todavía no había terminado. En la inspección técnica posterior al rally, el Peugeot de Burns fue encontrado con el flywheel (volante de inercia) por debajo del peso mínimo reglamentario; la diferencia reportada fue de 20 gramos. Peugeot tampoco apeló esa descalificación.
Y así se completó la secuencia insólita: primero ganó Grönholm en la ruta, luego Burns heredó el triunfo, y finalmente el vencedor oficial pasó a ser Carlos Sainz.
Sainz, de tercero en la ruta a ganador oficial: una victoria de oficio puro
El resultado oficial consagró a Carlos Sainz y Luis Moya con el Ford Focus RS WRC ’02, con un tiempo de 4:08:09.1. Fue la 24ª victoria de Sainz en el WRC, una cifra histórica. Detrás quedaron Petter Solberg a 4 segundos y Colin McRae a 2:19.1; luego Markko Märtin y Toni Gardemeister completaron el top 5.
La victoria de Sainz fue heredada en lo reglamentario, sí, pero construida con una receta clásica de rally: ritmo fuerte, cero errores grandes y fiabilidad. Mientras otros protagonizaban el espectáculo y el drama, él y Moya hicieron una carrera inteligente, siempre listos para capitalizar cualquier golpe del destino.
Además, el rally dejó una cifra que resume su dureza: terminaron 29 de 68 autos. Fue una prueba de desgaste total.
Impacto en el campeonato y una leyenda que sigue viva
Tras Argentina, Grönholm siguió como líder del Mundial con 31 puntos, pero Peugeot sufrió un golpe durísimo en un rally que había dominado claramente en velocidad. Sainz subió a 19 puntos, Burns quedó también en 19, y Ford salió muy fortalecido en una fecha donde la consistencia terminó valiendo más que la velocidad pura.
También fue un fin de semana importante para Petter Solberg, que con su segundo puesto sumó uno de los resultados que consolidaron su crecimiento como figura de primer nivel. En PWRC, el triunfo fue para Ramón Ferreyros (Mitsubishi), otro dato importante de una edición cargada de historias.
Por eso Argentina 2002 sigue siendo una referencia obligada cuando se habla del WRC. Porque tuvo de todo: dominio deportivo, remontadas, accidentes, escándalo reglamentario, inspección técnica y un desenlace que cambió dos veces después de la bandera final.
Grönholm fue el ganador en los caminos. Burns fue el ganador en el podio. Sainz fue el ganador en los libros.
Y en esa secuencia imposible está el corazón de una de las carreras más inolvidables que haya dado el Mundial de Rally.

German H. Grosso

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